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Reduce la factura de tu frigorífico

El frigorífico consume más energía que la televisión, la campana extractora, la lavadora o la cafetera. Y es que no se tienen en cuenta algunos aspectos que son malos para su correcto funcionamiento y que por ende, provocan que su consumo se dispare. Por eso vamos a dar ciertos consejos que te van a ayudar a reducir la factura de la electricidad de tu frigorífico.

La temperatura

Un frigorífico no tiene que tener la misma temperatura en la zona de la nevera como en la zona del congelador, ya que cada una tiene la temperatura ideal para conservar los alimentos correctamente y que éstos no se estropeen. Si no quieres malgastar el dinero, lo perfecto sería mantener el frigorífico a 15ºC. Bajando de esta temperatura se va a aumentar en un 1,2% el consumo de la electricidad por cada grado.

El tamaño

Cuanto más grande sea el frigorífico, más consumirá. Se dice que un frigorífico pequeño consume lo mismo que una de mayor tamaño, pero es falso. En realidad por cada 100 litros de capacidad, la factura va a aumentar en 14 euros aproximadamente al año.

Por eso antes de comprar un frigorífico de cualquier tamaño, hay que tener en cuenta las necesidades del hogar, las costumbres del mismo y las personas que viven en él.

Puertas abiertas

Cuando se abre la puerta del frigorífico y se mantiene durante un rato abierta, la temperatura que hay en su interior aumenta, por lo que cuando se cierra, el frigorífico tiene que hacer un esfuerzo mayor de energía para volver a alcanzar la temperatura adecuada. Por eso lo mejor es abrir la puerta cuando se sepa que se quiere y evitar mantenerla abierta demasiado tiempo.

Alimentos

Si se tiene pensado descongelar alimento, lo mejor es sacarlo del congelador y colocarlo en el frigorífico la noche anterior, así no se estropeará y se descongelará de igual manera. Se debe evitar meter alimentos que estén muy calientes ya que es malo para el funcionamiento del frigorífico, puesto que al contactar dos temperaturas distintas, el electrodoméstico emplea mayor esfuerzo para mantenerse con su temperatura ideal en el espacio interior para que la temperatura elevada de un alimento no afecte al resto.

Rejilla trasera

Se recomienda una inspección periódica de la rejilla trasera para asegurarse el correcto estado del frigorífico. En ésta se suele acumular polvo lo que provoca que su consumo aumente. Si está estropeada, tendrás que cambiarla.

Problemas con el congelador

El congelador es un electrodoméstico esencial en cualquier hogar que puede sufrir alguna avería, que aunque no sean demasiado graves en cuanto a la reparación, pueden arruinar la compra de todo un mes.

Una de las consecuencias de una mala congelación más grave, es la aparición de microorganismos y bacterias que pueden provocar una intoxicación alimentaria. Para evitar esta situación que puede llegar a ser grave, vamos a hacer una lista de averías que pueden pasar en un congelador y cómo solucionarlas con unos sencillos pasos.

Si la luz de alarma está encendida, puede deberse a un fallo del compresor. Si hay ruidos excesivos, si no permite la auto descongelación o si hay fallos en la congelación de alimentos, el problema puede deberse a una avería en esta pieza.

Si has notado que el frigorífico funciona pero no así el congelador, puede haber un fallo en la electrónica, pudiendo ser que la placa haga una mala conexión o esté fundida.  Si  el frigorífico es mecánico, el fallo puede ser del termostato, por lo que se aconseja la sustitución del mismo.

En caso de no marcar la temperatura en el display superior, la avería puede deberse a una sonda o electrónica defectuosa. El repuesto por suerte es fácil de sustituir. Si no enfría correctamente, puede deberse a que está sufriendo una pérdida de gas y por tanto, no logra alcanzar la temperatura deseado. La pérdida de gas puede comprobarse encendiendo el frigorífico, comprobar el funcionamiento del congelador y esperar diez minutos y comprobar que la parrilla a la que se encuentra conectada el motor de este aparato, caliente de manera uniforme. Si no es así, seguramente haya una pérdida de gas o bien una avería en su motor.

Averías del frigorífico

La mayor parte de las averías que sufre un frigorífico no son demasiado graves sino desperfectos pequeños producidos a causa del paso de los años y del uso. Vamos a enumerarte a continuación las averías más habituales que puede tener un frigorífico, aunque en el caso de sufrir una avería mayor, habrá que acudir a los servicios de un profesional especializado para que lo soluciones.

Si hay un fallo en la iluminación, puede que la bombilla esté fundida, algo que es bastante común y muy sencillo de solucionar, ya que solo habrá que adquirir una bombilla nueva, desconectar el frigorífico y cambiarla. En el caso de que la bombilla se funda constantemente, puede que haya desajustes en la puerta o que el interruptor esté averiado y termina siempre fundiéndola.

Si el frigorífico no enfría, es muy probable que haya una excesiva entrada de humedad que se deba seguramente, a que el burlete de la puerta tiene alguna fuga o se encuentra deteriorado por el paso del tiempo. Poniendo uno nuevo será suficiente.

Si no alcanza la temperatura que se haya asignado, el fallo será del termostato en cuyo caso habría que sustituirlo. El fallo también puede ser de la sonda o de la placa electrónica que se encuentren averiadas, en cuyo caso interpreta que han alcanzado ya la temperatura que se les ha asignado y paran de enfriar antes de tiempo.

Si encuentras agua al lado del frigorífico, puede que se haya roto la bandeja de condensados o porque es demasiado pequeña y se desborda.