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Limpieza del horno

Si no cuentas con un horno pirolítico en tu hogar, lo más seguro es que estés temiendo el momento en que tienes que limpiar este electrodoméstico que tan útil nos resulta para cocinar de una manera sana.

Y es que la pirólisis es un proceso de limpieza muy efectivo por el que el horno se pone a 500ºC logrando convertir cualquier resto orgánico en cenizas, de tal manera que solo se necesita pasar una bayeta para eliminarlo. Tiene que utilizarse de manera esporádica, pues para ello usa una gran cantidad de energía que disparará el consumo de electricidad.

Pero es que mantener tu horno limpio no es ninguna opción, sino más bien una cuestión de seguridad y de salud, ya que la comida y la grasa que se acumula en su interior al cocinar, se carboniza y contamina los alimentos además de poder provocar incendios. Por eso vamos a darte algunos trucos de profesionales para que lo mantengas siempre impecable.

Lo primero que hay que hacer es quitar las rejillas y las bandejas para limpiarlas en el lavavajillas o fregadero. Puedes dejarlas en remojo con agua caliente y un poco de desengrasante para desprender la suciedad más incrustada.

Si el fregadero no es muy grande, puedes llenar la bañera con agua muy caliente y echar en ella un cazo de detergente. Deja las rejillas toda la noche en ella y al día siguiente estarán perfectas.

Para frotar las paredes internas del horno usa una esponja humedecida en una mezcla de vinagre y agua caliente, en lugar de usar detergentes tóxicos. Otra opción es echar en un litro de agua cuatro cucharas de bicarbonato de sodio, echarla en un envase que tenga rociador y aplicarlo en el horno después de agitarlo bien. El bicarbonato debe usarse siempre que el horno esté totalmente frío. Si hubiese demasiada suciedad se deberá aumentar la cantidad de bicarbonato y dejar que actúe durante una hora en las manchas más resistentes. También puedes usar un rascados para arrancar los restos más duros.

Si las manchas no se eliminan a la primera, deberás repetir el proceso tanto de rociado como de rascado hasta que consigas quitarlas.

Una solución más potente pero más peligrosa, es usar un limpiador industrial para horno. Su composición es tóxica por lo que hay que ventilar la cocina muy bien mientras se está utilizando y asegurarse de que no hay ningún resto después, usando un cepillo y recogedor para ello o un paño o papel para capturarlos.

En cualquier caso resulta mucho mejor prevenir que curar y para ello si vas a cocinar algo que pueda derramarse por la parrilla como por ejemplo una pizza, coloca debajo una bandeja para hornear para recoger dichos vertidos y que no acaben en las paredes de tu horno.

Además si evitas que se sequen y por tanto que se endurezcan limpiándolas lo antes posible, conseguirás ahorrar mucho esfuerzo a la hora de la limpieza. Espolvorea sal sobre los derrames mientras aún estás cocinando y la grasa se apelmazará y no se logrará adherir tanto en el metal.

Para reducir el consumo energético del horno a la hora de cocinar, debes tener en cuenta que su parte más alta es la que concentra una mayor cantidad de calor. Por ello para gratinar simplemente debes colocar la bandeja en esta zona. Si quieres solo calentar un poco la comida, usa la zona más baja y para cualquier otro plato, justo en la mitad.

Cuando estés cocinando, evita abrir la puerta y si lo tienes que hacer, que sea durante el tiempo mínimo, para que el calor  no se escape, interrumpiendo la cocción y costando más trabajo y tiempo que se recupere la temperatura deseada.

Además al cocinar un plato durante mucho tiempo, recuerda apagar el horno diez minutos antes de lo previsto, para poder aprovechar el calor que ya se ha generado, de igual manera que se hace con la vitrocerámica.

Elegir un frigorífico no frost

Cambiar el frigorífico es una decisión normal cuando el que tenemos ya no cumple con las expectativas esperadas o cuando nos vamos a mudar a un nuevo hogar. Si quieres equipar tu cocina con garantía, una de las opciones mejores es decantarse por los frigoríficos no frost. Y es que con el sistema de ventilación y evaporación que ofrecen estos electrodomésticos, se mantiene un clima más limpio en su interior lo que favorece la conservación de tus alimentos y se evita la formación de malos olores, de moho, de escarcha y de hielo.

Como se trata de un frescor más seco, tus alimentos van a tender a deshidratarse por lo que se recomienda proteger ciertos productos como fiambres, frutas o lácteos con papel film o en algún envase para favorecer su conservación.

Las ventajas de este tipo de frigoríficos son varias, siendo una de ellas que evitan que se forme en las paredes hielo o escarcha gracias a la correcta ventilación que tienen y que hace que no se condense la humedad. Así no será necesario descongelar el frigorífico cada cierto tiempo.

Por otra parte la calidad de la congelación y del frío es muy alta lo que permite que los alimentos se mantenga en buen estado durante más tiempo. Casi todos los frigoríficos no frost cuentan con un certificado energético A++, lo que permite un consumo de la energía optimizado. También destacan por su capacidad de almacenamiento, pudiendo llegar a congelar y enfriar una elevada cantidad de alimentos gracias al gran espacio que ofrecen.

La zona que está destinada a refrigerar engría más los alimentos y mantiene la temperatura estable aunque se abra y cierre la puerta o aunque haya muchos alimentos. Todo esto ayuda a que los mismos mantenga sus propiedades intactas. Además cuentan con una zona especial con más frío donde se pueden guardar alimentos como pescado o carne y asegurar así su calidad.

Descubre cómo alargar la vida útil de los electrodomésticos

Lo primero que hay que hacer para alargar la vida de los electrodomésticos aunque parezca algo obvio, es leer el manual de instrucciones detenidamente. El tema de la limpieza es también fundamental, por ejemplo, en el caso de aparatos de video o de sonido, se aconseja utilizar un paño húmedo y nunca usar productos agresivos o jabonosos. Los de gama blanca, es decir, los que se encuentran en contacto con alimentos como los congeladores y neveras, deben limpiarse de manera periódico con un poco de vinagre y agua, acordándose de desenchufar el aparato antes de limpiarlo.

Los electrodomésticos que se usan para cocinar, como las vitrocerámicas y hornos, se debe hacer una limpieza más concienzuda y periódica. Lo perfecto es limpiarlo después de cada uso, así se evita que se acumule en ellos suciedad que luego es más complicada de eliminar.

La forma que se siga a la hora de la reparación de un electrodomésticos, influye también directamente en el tiempo que va a durar. Si se acude a un servicio técnico de total confianza, sin duda se alargará la vida del aparato. Por eso no dudes en llamar a un experto cualificado que va a emplear las herramientas y piezas adecuadas.

Las subidas de tensión son algo también que hay que tener en cuenta para aprovechar el electrodoméstico al máximo. Es importante disponer de todas las protecciones eléctricas para que estas averías se reduzcan lo máximo posible y que el aparato sufra lo mínimo.

Cuidado del lavavajillas

Uno de los electrodomésticos de la cocina que más debe cuidarse es el lavavajillas, por eso vamos a darte una lista con algunas recomendaciones que van a alargar la vida del mismo.

Consejos para que tu lavavajillas dure más

No olvides retirar los restos de los alimentos que se quedan en los platos, uno de los errores que con más frecuencia se comenten y que dañan al lavavajillas. Lo ideal será quitar los restos antes de colocarlos en el electrodomésticos y así evitaremos que el filtro se bloquee o incluso se estropee con el tiempo debido al desgaste.

Hay que elegir el detergente adecuado, lo que no quiere decir que haya que comprar el más caro. Hay pastillas todo en uno que son bastante buenas para casi todos los lavavajillas y que están recomendadas por OCU. En cualquier caso siempre se recomienda hacer caso a cada marca y a lo que recomienda. Tampoco hay que mezclar diferentes productos, ni utilizar jabón en gel o polvo.

Para que el lavavajillas se encuentre en perfecto estado y no aparezcan olores desagradables, hay que limpiarlo una vez por semana. Aunque puedes usar un producto específico para ello, lo más sencillo es echar mano de esta receta casera: mezclar zumo de limón, agua, un poco de vinagre y bicarbonato y con el resultado, limpiar por dentro y por fuera el lavavajillas. De esta manera se evita la aparición de malos olores y de hongos. No hay que olvidar limpiar las aspas y los filtros del lavavajillas, como mínimo una vez al mes.

Existen espacios de este electrodoméstico que durante el lavado no se limpian, como son los bordes de la puerta, por eso debes encargarte de mantenerlos desinfectados y bien higienizados. Para ello usa un paño húmedo con la mezcla anterior y utiliza un cepillo viejo de dientes para alcanzar las zonas más inaccesibles.

Una vez se hayan acabado de lavar los platos, se debe intentar que no estén mucho tiempo en el interior acumulando calor y humedad, ya que se favorece con ello la aparición de moho, de hongos y de malos olores. Saca cuanto antes los platos y mantén la puerta del lavavajillas abierta durante media hora aproximadamente, hasta que desaparezca todo el calor y la humedad del lavado.

Las piezas que estén muy desgastadas u oxidadas debes cambiarlas. Si no cuentas con suficientes conocimientos para hacerlo tú mismo, no dudes en llamar a un profesional.

Averías en un lavavajillas

Aunque el lavavajillas no necesita de tareas grandes de mantenimiento gracias a la sencillez de sus programas, lo cierto es que no se encuentra exento de averías incómodas. A continuación vamos a presentar las más comunes y las comprobaciones que se pueden hacer antes de llevar a cabo una mayor reparación.

  1. Si el consumo de sal es excesivo puede deberse a que el dosificador está dañado, por lo que habrá que cambiar el ablandador del agua. También puede ser que la electroválvula de regeneración se está en buen estado, porque le tapón del depósito no cierra correctamente o porque la placa electrónica está en mal estado.
  2. Si no desagua puede que haya un atasco en las tuberías de la manguera o de la vivienda, que la manguera del desagüe se encuentra doblada, que haya un fallo de corriente con el módulo electrónico o que la bomba del desagüe se encuentre obstruida.
  3. Si la vajilla no sale bien seca puede ser porque no hay abrillantador suficiente, que se haya estropeado el termostato o que la resistencia del lavavajillas se haya quemado o esté deteriorada.
  4. En caso de no coger agua puede ser porque la manguera de la misma esté doblada, porque se encuentre obstruida o sucia o porque se haya roto la válvula de entrado o que no la llegue bien la corriente.

5. Si no se disuelve la pastilla de detergente puede ser que haya algún objeto que impida que el agua del aspa logre golpear la pastilla por lo que puedes probar a cambiar la manera de colocar los elementos en el aparato. También puede deberse a que el aspa tenga obstruidos los orificios y que el agua no salga con la fuerza suficiente, que el cajetín no abra con facilidad o que se haya colocado la pastilla en el mismo cuando éste estaba húmedo y se haya quedado pegada.