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Pasos para limpiar el horno

Éste es uno de los electrodomésticos que más se ensucian en una casa, además de que no se limpian con la frecuencia que se debe, puede que en parte debido a lo incómodo que resulta limpiar ciertas zonas de su interior y lo difícil que resulta eliminar la suciedad que se adhiere debido al calor.

De cualquier forma igual que se limpia una olla o una sartén después de usarla, lo mismo debe hacerse con el horno,  para ello te vamos a mostrar cómo hacerlo y dejarlo como si fuera nuevo con unos sencillos consejos.

Lo primero que hay que hacer es quitar las bandejas de su interior y que vas a limpiar aparte con un desengrasante. Con la ayuda de un paño húmedo quita los restos de comida más grandes que haya en el interior. Añade un producto que sea específico para hornos a una esponja, y con la misma extienden el producto por todo el electrodoméstico. Cuando esté extendido, deja que actúe durante una hora como mínimo, dependiendo de las instrucciones de cada marca.

Transcurrido ese tiempo, coge la esponja y frota. Si hay algún resto que no se haya eliminado bien, vuelve a añadir el producto usado anteriormente y déjalo más tiempo.  Después pásale una rasqueta.

Para limpiar el cristal de horno, puedes usar el siguiente remedio casero: moja con vinagre blanco el cristal y deja que actúe durante diez minutos. Después con una rasqueta de las usadas para limpiar la vitrocerámica, frota su superficie y verás como la grasa desaparece con facilidad. Después limpia bien con agua y deja abierto el horno durante unas horas.

Si ves que no te ha quedado muy limpia, puede deberse a que tenga doble crista y entre ambos se haya acumulado grasa y polvo. Hay algunos modelos en los que se puede sacar uno de los cristales fácilmente, pero si no es tu caso, habrá que desatornillas una de las partes para limpiar la zona situada entre los dos cristales y de esta manera tu horno quede impecable.

Organización de la nevera y conservación de los alimentos

Hay veces que los alimentos que están guardados en el frigorífico se estropean antes de lo normal sin motivo aparente. Por eso vamos a hablar hoy de cómo y de dónde guardar la comida de forma correcta en la nevera para que se mantengan más tiempo frescos.

Lo primero que hay que saber es que la nevera no tiene una temperatura en su interior homogénea, existiendo zonas que son más cálidas que otras, por lo que hay que tenerlas en cuenta en el momento de organizar el frigorífico. Además la limpieza es fundamental si se quiere mantener la nevera sin gérmenes y gastar menos en la factura de la electricidad. Lo más recomendable es limpiarla una vez al mes, retirando los alimentos y sacando los cajones. Puedes colocar en su interior un ambientador especial para frigoríficos y siempre va a desprender un agradable aroma.

Temperatura ideal

Los expertos nos aconsejan que mantengamos el frigorífico a una temperatura de entre tres y cinco grados centígrados, y el congelador a unos menos dieciocho grados, aunque en verano se suele bajar esta temperatura unos dos grados.

La nevera cerrada

Hay que abrir el frigorífico solo el tiempo necesario para coger lo que se necesita y después cerrarlo, evitando abrir demasiado la puerta para que no haya demasiados cambios de temperatura que alteren la conservación de sus alimentos.

Definir los espacios

El área más fría de un frigorífico está normalmente junto al congelador, por consiguiente, si el congelador se encuentra en la zona de abajo, el área más fría se encontrará ahí, y al contrario. Los alimentos que necesiten más frío tienen que colocarse en la zona que limita con el congelador ya que es la parte más fría. Por tanto ahí habrá que colocar los pescados y carnes para que se conserven mejor. En cuanto a los embutidos y lácteos, se pueden colocar en la zona media para que se conserven adecuadamente. Las bebidas, salsas y huevos pueden colocarse en los estantes de mayor temperatura ya que aguantan mejor las temperaturas altas.

Ordenar los alimentos

Cuando tengas los alimentos en el lugar correspondiente, puedes ordenarlos por su fecha de caducidad. Los que caduquen antes, colócalos en primera fila para controlar el tiempo mejor, y después los que tienen más tiempo para ser consumidos.

Limpieza del horno

Si no cuentas con un horno pirolítico en tu hogar, lo más seguro es que estés temiendo el momento en que tienes que limpiar este electrodoméstico que tan útil nos resulta para cocinar de una manera sana.

Y es que la pirólisis es un proceso de limpieza muy efectivo por el que el horno se pone a 500ºC logrando convertir cualquier resto orgánico en cenizas, de tal manera que solo se necesita pasar una bayeta para eliminarlo. Tiene que utilizarse de manera esporádica, pues para ello usa una gran cantidad de energía que disparará el consumo de electricidad.

Pero es que mantener tu horno limpio no es ninguna opción, sino más bien una cuestión de seguridad y de salud, ya que la comida y la grasa que se acumula en su interior al cocinar, se carboniza y contamina los alimentos además de poder provocar incendios. Por eso vamos a darte algunos trucos de profesionales para que lo mantengas siempre impecable.

Lo primero que hay que hacer es quitar las rejillas y las bandejas para limpiarlas en el lavavajillas o fregadero. Puedes dejarlas en remojo con agua caliente y un poco de desengrasante para desprender la suciedad más incrustada.

Si el fregadero no es muy grande, puedes llenar la bañera con agua muy caliente y echar en ella un cazo de detergente. Deja las rejillas toda la noche en ella y al día siguiente estarán perfectas.

Para frotar las paredes internas del horno usa una esponja humedecida en una mezcla de vinagre y agua caliente, en lugar de usar detergentes tóxicos. Otra opción es echar en un litro de agua cuatro cucharas de bicarbonato de sodio, echarla en un envase que tenga rociador y aplicarlo en el horno después de agitarlo bien. El bicarbonato debe usarse siempre que el horno esté totalmente frío. Si hubiese demasiada suciedad se deberá aumentar la cantidad de bicarbonato y dejar que actúe durante una hora en las manchas más resistentes. También puedes usar un rascados para arrancar los restos más duros.

Si las manchas no se eliminan a la primera, deberás repetir el proceso tanto de rociado como de rascado hasta que consigas quitarlas.

Una solución más potente pero más peligrosa, es usar un limpiador industrial para horno. Su composición es tóxica por lo que hay que ventilar la cocina muy bien mientras se está utilizando y asegurarse de que no hay ningún resto después, usando un cepillo y recogedor para ello o un paño o papel para capturarlos.

En cualquier caso resulta mucho mejor prevenir que curar y para ello si vas a cocinar algo que pueda derramarse por la parrilla como por ejemplo una pizza, coloca debajo una bandeja para hornear para recoger dichos vertidos y que no acaben en las paredes de tu horno.

Además si evitas que se sequen y por tanto que se endurezcan limpiándolas lo antes posible, conseguirás ahorrar mucho esfuerzo a la hora de la limpieza. Espolvorea sal sobre los derrames mientras aún estás cocinando y la grasa se apelmazará y no se logrará adherir tanto en el metal.

Para reducir el consumo energético del horno a la hora de cocinar, debes tener en cuenta que su parte más alta es la que concentra una mayor cantidad de calor. Por ello para gratinar simplemente debes colocar la bandeja en esta zona. Si quieres solo calentar un poco la comida, usa la zona más baja y para cualquier otro plato, justo en la mitad.

Cuando estés cocinando, evita abrir la puerta y si lo tienes que hacer, que sea durante el tiempo mínimo, para que el calor  no se escape, interrumpiendo la cocción y costando más trabajo y tiempo que se recupere la temperatura deseada.

Además al cocinar un plato durante mucho tiempo, recuerda apagar el horno diez minutos antes de lo previsto, para poder aprovechar el calor que ya se ha generado, de igual manera que se hace con la vitrocerámica.

Elegir un frigorífico no frost

Cambiar el frigorífico es una decisión normal cuando el que tenemos ya no cumple con las expectativas esperadas o cuando nos vamos a mudar a un nuevo hogar. Si quieres equipar tu cocina con garantía, una de las opciones mejores es decantarse por los frigoríficos no frost. Y es que con el sistema de ventilación y evaporación que ofrecen estos electrodomésticos, se mantiene un clima más limpio en su interior lo que favorece la conservación de tus alimentos y se evita la formación de malos olores, de moho, de escarcha y de hielo.

Como se trata de un frescor más seco, tus alimentos van a tender a deshidratarse por lo que se recomienda proteger ciertos productos como fiambres, frutas o lácteos con papel film o en algún envase para favorecer su conservación.

Las ventajas de este tipo de frigoríficos son varias, siendo una de ellas que evitan que se forme en las paredes hielo o escarcha gracias a la correcta ventilación que tienen y que hace que no se condense la humedad. Así no será necesario descongelar el frigorífico cada cierto tiempo.

Por otra parte la calidad de la congelación y del frío es muy alta lo que permite que los alimentos se mantenga en buen estado durante más tiempo. Casi todos los frigoríficos no frost cuentan con un certificado energético A++, lo que permite un consumo de la energía optimizado. También destacan por su capacidad de almacenamiento, pudiendo llegar a congelar y enfriar una elevada cantidad de alimentos gracias al gran espacio que ofrecen.

La zona que está destinada a refrigerar engría más los alimentos y mantiene la temperatura estable aunque se abra y cierre la puerta o aunque haya muchos alimentos. Todo esto ayuda a que los mismos mantenga sus propiedades intactas. Además cuentan con una zona especial con más frío donde se pueden guardar alimentos como pescado o carne y asegurar así su calidad.

Descubre cómo alargar la vida útil de los electrodomésticos

Lo primero que hay que hacer para alargar la vida de los electrodomésticos aunque parezca algo obvio, es leer el manual de instrucciones detenidamente. El tema de la limpieza es también fundamental, por ejemplo, en el caso de aparatos de video o de sonido, se aconseja utilizar un paño húmedo y nunca usar productos agresivos o jabonosos. Los de gama blanca, es decir, los que se encuentran en contacto con alimentos como los congeladores y neveras, deben limpiarse de manera periódico con un poco de vinagre y agua, acordándose de desenchufar el aparato antes de limpiarlo.

Los electrodomésticos que se usan para cocinar, como las vitrocerámicas y hornos, se debe hacer una limpieza más concienzuda y periódica. Lo perfecto es limpiarlo después de cada uso, así se evita que se acumule en ellos suciedad que luego es más complicada de eliminar.

La forma que se siga a la hora de la reparación de un electrodomésticos, influye también directamente en el tiempo que va a durar. Si se acude a un servicio técnico de total confianza, sin duda se alargará la vida del aparato. Por eso no dudes en llamar a un experto cualificado que va a emplear las herramientas y piezas adecuadas.

Las subidas de tensión son algo también que hay que tener en cuenta para aprovechar el electrodoméstico al máximo. Es importante disponer de todas las protecciones eléctricas para que estas averías se reduzcan lo máximo posible y que el aparato sufra lo mínimo.